miércoles, 30 de septiembre de 2009

Comentario sobre "El mundo es ancho y ajeno"



"El punto de partida de la literatura narrativa moderna peruana y su autor nuestro primer novelista clásico", en palabras de Mario Vargas Llosa sobre Ciro Alegría, nos da una idea de la magnitud de la obra.
Sus personajes abandonan Rumi, su pequeño pueblo andino, obligados por el injusto exproperio de tierras que realiza Don Álvaro Amenábar, un cruel hacendado, y se desplazan por todo el Perú, intentando ganarse la vida. La historia cuenta con dos personajes centrales: Rosendo Maqui y Benito Castro.
La novela comienza describiendo la vida de una comunidad andina , uno de sus integrantes es Rosendo Maqui. Él representa al indio sabio, al que aconseja a los demás, y lucha para que sus derechos se hagan respetar. También nos presenta a Don Álvaro Amenábar, que es un cruel hacendado. Benito Castro es también un indio del pueblo, que sigue las enseñanzas de Maqui tras su muerte.

Los gamonales son abusivos y quieren expropiarles tierras a los comuneros. El indio es despreciado y la Ley la ponen los gamonales para explotar a los indios. A continuación, leemos que la esposa del alcalde fallece y todo el pueblo asistió al velorio, tomaron un “cañazo”, que es una bebida alcohólica muy fuerte.

Para mí, esta obra exhibe la lucha de Ciro con el lenguaje en la tentativa de mostrar el mundo indígena ‘desde dentro’. Curiosamente, la crítica elogiosa de "El mundo es ancho y ajeno" (1941) y la crítica cuestionadora apuntan a un mismo aspecto: el mostrar o no el mundo indígena desde dentro. Principalmente existen factores políticos y sociales, que unidos al texto de la novela de carácter conflictivo y por etapas, provoca lecturas de distintos puntos de vista no sólo en sujetos diferentes sino en un mismo lector.

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